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MIGUEL BERNAD: "DESDE MANOS LIMPIAS ESTAMOS CONVENCIDOS DE Q

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MIGUEL BERNAD: "DESDE MANOS LIMPIAS ESTAMOS CONVENCIDOS DE QUE ZAPATERO ERA EL TESTAFERRO DE MADURO"

Hay libros que son memorias. Otros son ajustes de cuentas. Y algunos constituyen auténticos sumarios paralelos de una época.

«Manos Limpias. David contra Goliat. Operación Limpieza», de Miguel Bernad Remón, pertenece a esta última categoría.

La obra no es únicamente el relato autobiográfico de un jurista veterano que pasó ocho años defendiendo su inocencia frente a una maquinaria judicial, policial y mediática. Es también una reflexión sobre una de las cuestiones más controvertidas de la democracia española: la capacidad real de los ciudadanos para fiscalizar al poder cuando quienes deberían hacerlo no actúan.

Porque, más allá de simpatías o antipatías hacia el personaje, resulta difícil negar que Miguel Bernad y el sindicato Manos Limpias han ocupado durante las últimas tres décadas un lugar singular en la vida pública española.

Han sido admirados por unos.

Detestados por otros.

Pero, sobre todo, han sido incómodos.

Y en política, pocas cosas resultan más peligrosas que la incomodidad.


El hombre que desafió a la Zarzuela

La historia reciente de España registra numerosos escándalos de corrupción.

Pocos, sin embargo, afectaron de forma tan directa a las más altas instituciones del Estado como el Caso Nóos.

Cuando la mayoría de las acusaciones se concentraban sobre Iñaki Urdangarin, fue Manos Limpias quien decidió mantener la acusación contra la Infanta Cristina.

Aquella decisión rompió un tabú.

Por primera vez desde la restauración monárquica, un miembro directo de la Familia Real podía verse sentado en el banquillo de los acusados.

La imagen recorrió el mundo.

Y alteró profundamente los equilibrios de poder.

Miguel Bernad sostiene en su libro que aquel momento marcó el comienzo de una ofensiva destinada a destruir a Manos Limpias.

Según su tesis, el sistema político, judicial y mediático comprendió que había aparecido un actor imposible de controlar.

Un actor que no dependía de subvenciones públicas.

Que no respondía a partidos.

Que no obedecía consignas.

Y que estaba dispuesto a utilizar la institución de la acusación popular hasta sus últimas consecuencias.


La acusación popular: una anomalía española

Uno de los aspectos más interesantes del libro es la reivindicación de una institución jurídica genuinamente española: la acusación popular.

El artículo 125 de la Constitución permite que cualquier ciudadano participe en la administración de justicia mediante esta figura.

Es una herramienta extraordinaria.

Y precisamente por ello resulta incómoda.

Permite continuar procedimientos incluso cuando la Fiscalía no tiene interés en hacerlo.

Permite ejercer un control ciudadano sobre el poder político.

Y permite romper monopolios institucionales.

La importancia de esta figura quedó reflejada en la conocida Doctrina Atutxa, que reconoció la legitimidad de la acusación popular para sostener procesos penales sin el respaldo del Ministerio Fiscal.

Sin esa doctrina, muchas de las causas impulsadas por Manos Limpias jamás habrían llegado a los tribunales.

La cuestión de fondo es evidente:

¿Debe la persecución de la corrupción depender exclusivamente de órganos jerárquicamente vinculados al Estado?

¿O resulta conveniente que existan mecanismos de control independientes?

Miguel Bernad responde de forma inequívoca.

La experiencia española le ha llevado a concluir que la vigilancia ciudadana constituye un contrapeso imprescindible frente a las inercias del poder.


Operación Nelson: el contraataque

En abril de 2016 se produjo el golpe.

La denominada Operación Nelson terminó con la detención de Miguel Bernad y del presidente de Ausbanc, Luis Pineda.

Los medios de información difundieron inmediatamente una imagen demoledora.

Las acusaciones eran gravísimas.

Presuntas extorsiones.

Organización criminal.

Coacciones.

Tráfico de influencias.

La maquinaria mediática se puso en marcha.

Durante meses, el juicio paralelo pareció definitivo.

La condena social llegó mucho antes que cualquier sentencia.

Bernad pasó por prisión preventiva.

Su reputación quedó devastada.

Y Manos Limpias desapareció prácticamente del panorama público.

Pero el proceso judicial continuó durante años.

Y los años terminaron convirtiéndose en una década.


La pena de telediario

El libro dedica páginas especialmente duras a un fenómeno muy conocido en España:

la llamada «pena de telediario».

La expresión describe una realidad incómoda.

Una persona puede resultar destruida profesional, económica y socialmente mucho antes de que exista una sentencia firme.

Aunque posteriormente sea absuelta.

Aunque los hechos imputados jamás lleguen a acreditarse.

Aunque los tribunales concluyan que ni siquiera hubo delito.

El daño ya está hecho.

El nombre ya ha sido asociado públicamente a la corrupción.

La sospecha permanece.

Y rara vez recibe la misma cobertura mediática la absolución que la detención inicial.

La experiencia personal de Bernad encaja plenamente en ese patrón.

Durante ocho años vivió bajo la condición permanente de acusado.

Hasta que finalmente llegó la resolución definitiva.


El Tribunal Supremo y la absolución

El 15 de marzo de 2024 marcó un punto de inflexión.

El Tribunal Supremo absolvió a Miguel Bernad.

La decisión tuvo una enorme relevancia jurídica.

No se limitó a rebajar penas.

No corrigió defectos procesales menores.

Según el relato del autor, el Alto Tribunal concluyó que los hechos atribuidos no constituían delito.

Para Bernad, aquella sentencia representó algo más que una victoria jurídica.

Supuso la rehabilitación moral de una vida entera dedicada a la denuncia pública.

Después de casi una década de desgaste, la máxima instancia judicial española destruía el núcleo central de las acusaciones.

La pregunta inevitable es sencilla:

si finalmente no existía delito, ¿cómo fue posible llegar hasta allí?

Esa cuestión constituye precisamente el eje argumental de todo el libro.


Las cloacas del Estado

La expresión «cloacas del Estado» se ha convertido en una de las más utilizadas en la política española contemporánea.

Sin embargo, pocas veces se define con precisión.

Para Bernad, las cloacas no son una organización formal.

Son una red informal de relaciones entre sectores policiales, judiciales, políticos y mediáticos capaces de actuar coordinadamente cuando determinados intereses estratégicos se sienten amenazados.

El autor sitúa al excomisario Villarejo en el centro de ese entramado.

Asimismo, analiza determinadas relaciones personales y profesionales entre jueces, fiscales, policías y figuras públicas que, a su juicio, reflejan una preocupante promiscuidad institucional.

Su tesis es contundente:

La investigación contra Manos Limpias no buscaba descubrir delitos.

Buscaba neutralizar una organización incómoda.

Puede compartirse o no esta interpretación.

Pero resulta innegable que plantea preguntas legítimas sobre los límites del poder y sobre los mecanismos de control existentes dentro del propio Estado.


Un recorrido por las grandes causas de Manos Limpias

La trayectoria de la organización explica en parte las resistencias que generó.

Entre las actuaciones más conocidas destacan:

  • La acusación en el Caso Nóos.
  • La participación en el Caso ERE de Andalucía.
  • La acción judicial contra Baltasar Garzón por las escuchas ilegales a abogados.
  • Numerosas denuncias relacionadas con corrupción política y administrativa.
  • Las recientes actuaciones contra Begoña Gómez, David Sánchez y el Fiscal General del Estado.

Más allá del resultado concreto de cada procedimiento, el denominador común siempre fue el mismo:

Actuar allí donde otras instituciones no parecían dispuestas a hacerlo.

Esa estrategia convirtió a Manos Limpias en una de las organizaciones más controvertidas de la España contemporánea.


Miguel Bernad: una figura imposible de ignorar

La biografía del autor ayuda a comprender su personalidad.

Funcionario del Ayuntamiento de Madrid.

Técnico jurídico.

Sindicalista.

Denunciante de prácticas irregulares durante los años de Tierno Galván.

Perseguido administrativamente por sus denuncias.

Rehabilitado posteriormente por los tribunales.

Su trayectoria revela una constante:

la confrontación con estructuras de poder que considera abusivas.

Sus posiciones ideológicas han generado polémica durante décadas.

Él mismo nunca las ha ocultado.

Pero precisamente por ello sus partidarios destacan una cualidad que consideran infrecuente en la vida pública:

la coherencia.

Puede gustar o no.

Puede compartirse o rechazarse.

Pero difícilmente puede acusársele de disfrazar sus convicciones.


Más allá de Miguel Bernad

Quizá el principal interés de este libro no radique en la figura de Miguel Bernad.

Ni siquiera en la historia de Manos Limpias.

Su verdadero interés consiste en obligar al lector a reflexionar sobre cuestiones esenciales:

  • ¿Quién controla a quienes controlan?
  • ¿Puede existir una justicia plenamente independiente?
  • ¿Hasta qué punto las instituciones toleran la fiscalización externa?
  • ¿Es la acusación popular una garantía democrática o una anomalía que debe limitarse?
  • ¿Qué mecanismos protegen a un ciudadano cuando el propio Estado se equivoca?

Son preguntas incómodas.

Y precisamente por ello necesarias.


Conclusión: El último recurso de la ciudadanía

«David contra Goliat» puede leerse como unas memorias personales.

Como una denuncia política.

Como un alegato jurídico.

O como una advertencia.

Probablemente sea las cuatro cosas al mismo tiempo.

Miguel Bernad presenta su vida como la historia de un hombre que se enfrentó a fuerzas inmensamente superiores y que sobrevivió para contarlo.

Sus críticos seguirán viendo en él una figura polémica.

Sus partidarios lo considerarán un símbolo de resistencia.

Pero incluso quienes discrepen profundamente de sus posiciones difícilmente podrán negar que su trayectoria plantea un debate fundamental sobre la calidad institucional de España.

Porque cuando una democracia necesita que ciudadanos particulares asuman tareas que corresponderían a organismos públicos, la pregunta deja de ser quién denuncia.

La pregunta pasa a ser por qué resulta necesario hacerlo.

Y esa es, probablemente, la cuestión más importante que deja abierta este libro.

LEER EN:

https://voziberica.com/presentacion-del-libro-de-miguel-bernad-remon-y-manos-limpias-david-contra-goliat-operacion-limpieza-o-la-batalla-por-la-acusacion-popular-en-espana-18-de-junio-21-horas-en-la-taberna-del/