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MANOS LIMPIAS DENUNCIA GRAVES AMENAZAS CONTRA MIGUEL BERNAD.

MANOS LIMPIAS DENUNCIA GRAVES AMENAZAS CONTRA MIGUEL BERNAD.

MANOS LIMPIAS DENUNCIA GRAVES AMENAZAS CONTRA MIGUEL BERNAD.

MANOS LIMPIAS DENUNCIA GRAVES AMENAZAS CONTRA MIGUEL BERNAD. ¿SE PRETENDE AMEDRENTAR A QUIENES ACUDEN A LA JUSTICIA?

CUANDO EL MIEDO PRETENDE SUSTITUIR A LOS ARGUMENTOS

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https://voziberica.com/manos-limpias-denuncia-graves-amenazas-contra-miguel-bernad-se-pretende-amedrentar-a-quienes-acuden-a-la-justicia/

El Sindicato Manos Limpias ha denunciado que su secretario general, Miguel Bernad, ha recibido graves amenazas y ha anunciado que los hechos serán puestos en conocimiento de las autoridades competentes para que se investiguen y se depuren las correspondientes responsabilidades.

El caso trasciende a la persona amenazada. Plantea una cuestión esencial para cualquier Estado de Derecho: ningún ciudadano, asociación o sindicato debe sufrir intimidaciones por ejercer los derechos que la Constitución y las leyes reconocen, entre ellos acudir a los tribunales y promover acciones judiciales.

Las amenazas no solo buscan amedrentar a quien las recibe. También pretenden sembrar el miedo entre quienes pudieran denunciar hechos presuntamente delictivos, colaborar con la Justicia o ejercer la acusación popular. Ese efecto intimidatorio constituye uno de los mayores peligros para la libertad, porque puede disuadir a otros ciudadanos de cumplir con su deber cívico.

Por esa razón corresponde a las autoridades investigar los hechos hasta sus últimas consecuencias, identificar a todos los responsables y aplicar la ley con firmeza.

La fortaleza de un Estado de Derecho no se mide únicamente por la calidad de sus leyes, sino por su capacidad para proteger a quienes tienen el valor de acudir a la Justicia sin dejarse intimidar.

HAY UN VIEJO PRINCIPIO QUE TODA SOCIEDAD LIBRE DEBERÍA GRABAR EN PIEDRA: QUIEN TIENE RAZÓN INTENTA CONVENCER; QUIEN CARECE DE ELLA INTENTA INTIMIDAR.

Las amenazas nunca aparecen por casualidad. Persiguen un objetivo muy concreto: sembrar el miedo. No buscan únicamente inquietar a quien las recibe. Pretenden enviar un mensaje a todos los demás: «Mira lo que puede ocurrirte si sigues el mismo camino».

Eso explica la enorme gravedad de la nota de prensa difundida el 20 de julio de 2026 por el Sindicato Manos Limpias. Según comunica la propia organización, su secretario general, Miguel Bernad, ha recibido amenazas de tal entidad que han obligado a poner los hechos en conocimiento de las autoridades competentes para exigir una investigación y la depuración de las correspondientes responsabilidades penales.

Cada cual puede discrepar de las actuaciones de Manos Limpias. Puede compartirlas o criticarlas. Puede considerar acertadas o equivocadas las querellas y denuncias promovidas por el sindicato. Todo eso forma parte de la libertad de opinión.

Lo que ninguna democracia puede admitir es que alguien pretenda sustituir el debate jurídico por la intimidación.

Porque una amenaza deja de ser un problema privado cuando afecta a quien desarrolla una intensa actividad ante los tribunales. En ese momento surge una pregunta inevitable: ¿Quién pretende infundir miedo y con qué finalidad?

No corresponde a un articulista responder a esa pregunta. Corresponde hacerlo a la investigación policial y, en su caso, a los tribunales. Pero formularla no solo resulta legítimo; constituye una obligación cívica.

Amenazar a uno para intimidar a muchos.