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MANOS LIMPIAS LEVANTÓ LA LIEBRE… Y FUE LA QUE FORZÓ QUE SE INVESTIGARA A LA ESPOSA DE PEDRO SÁNCHEZ.
De una denuncia presentada en abril de 2024 al juicio de Begoña Gómez por tráfico de influencias y malversación
El auto firmado por el juez Juan Carlos Peinado el 21 de septiembre de 2026 cierra una etapa y abre otra: Begoña Gómez Fernández será juzgada ante un Tribunal del Jurado por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación de caudales públicos; María Cristina Álvarez Rodríguez será juzgada por presunta malversación relacionada con el programa informático de la Cátedra de Transformación Social Competitiva.
La noticia es importantísima.
Pero para entenderla hay que empezar por el principio.
Y el principio tiene nombre.
Manos Limpias.
Fue Manos Limpias quien levantó la liebre.
QUIÉN PUSO EN MARCHA LA INVESTIGACIÓN
La investigación no nació de una iniciativa de la Fiscalía.
No la puso en marcha la Universidad Complutense.
Tampoco comenzó porque la Policía o la Guardia Civil abrieran por su cuenta una investigación.
El 9 de abril de 2024, Manos Limpias, presidida por Miguel Bernad, presentó una denuncia contra Begoña Gómez. El asunto recayó por reparto en el Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid y, el 16 de abril, Peinado abrió diligencias por posibles delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios.
Eso es lo primero que conviene dejar claro.
Manos Limpias fue quien acudió al juzgado.
La denuncia recogía y relacionaba informaciones que ya habían aparecido en distintos medios acerca de la actividad profesional de Begoña Gómez, sus relaciones con empresarios y determinadas cartas de recomendación vinculadas a concursos públicos.
Los periodistas habían publicado datos.
Manos Limpias dio el paso siguiente:
Los llevó ante un juez y pidió que fueran investigados.
Ahí comenzó la causa.
LA FISCALÍA QUISO CERRARLA CASI DESDE EL PRINCIPIO
La diferencia entre lo que hizo Manos Limpias y lo que hizo la Fiscalía apareció enseguida.
El juez abrió la investigación el 16 de abril de 2024.
Nueve días después, el 25 de abril, la Fiscalía de Madrid recurrió aquella decisión y pidió a la Audiencia Provincial que archivara la causa.
Ésta es una de las claves de toda la historia.
Manos Limpias pidió investigar. La Fiscalía pidió archivar.
Y esa diferencia se ha mantenido, con distintos avatares, durante más de dos años.
El auto que ahora manda la causa a juicio deja constancia de que el Ministerio Fiscal volvió a negarse a acusar en julio de 2026 y anunció que pediría la absolución.
En la vista previa celebrada el 8 de septiembre, la Fiscalía volvió a pedir el archivo.
La acusación popular pidió exactamente lo contrario: que hubiera juicio.
Y Peinado ha decidido que lo haya.
MANOS LIMPIAS NO APARECIÓ AL FINAL
A estas alturas intervienen varias organizaciones y la acusación popular actúa de manera conjunta.
Eso no debe borrar el origen.
El propio auto de 21 de septiembre enumera como acusaciones populares a Hazte Oír, Iustitia Europa, Movimiento de Regeneración Política de España, Vox y Manos Limpias.
Pero Manos Limpias no es simplemente una más en la fotografía final.
Estaba en la primera página de la historia.
Fue su denuncia la que puso en marcha el procedimiento.
EFE resume hoy ese dato sin rodeos: la investigación que ahora termina con la apertura de juicio comenzó hace casi dos años y medio a raíz de una denuncia de Manos Limpias.
Después llegaron los demás.
Después la acusación popular se unificó.
Pero alguien tuvo que dar el primer paso.
Fue Manos Limpias.
LA CAUSA CRECIÓ, CAMBIÓ Y FUE RECORTADA
Durante estos dos años y medio la causa no ha permanecido quieta.
Se investigaron varios delitos.
Entraron nuevos investigados.
Se practicaron declaraciones.
Se examinaron correos.
Se pidieron informes.
La Policía Judicial analizó documentación.
Las defensas apelaron.
La Fiscalía recurrió.
Y la Audiencia Provincial de Madrid corrigió parte de lo decidido por el Juez Peinado.
El resultado fue una causa más restringida que la inicial.
La Audiencia Provincial de Madrid separó del juicio con jurado a Juan Carlos Barrabés y dejó en pie, para Begoña Gómez, los presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación. Para Cristina Álvarez dejó únicamente la presunta malversación relacionada con el programa informático. También eliminó del procedimiento otros delitos que habían sido investigados.
Es decir:
La Audiencia recortó la causa, pero no la cerró.
Y esa diferencia es fundamental.
DESPUÉS DEL RECORTE, LA ACUSACIÓN POPULAR VOLVIÓ A LA CARGA
Tras la decisión de la Audiencia Provincial hubo que repetir una parte del procedimiento.
El 27 de julio de 2026, la acusación popular conjunta presentó un nuevo escrito y volvió a pedir que Begoña Gómez y Cristina Álvarez fueran juzgadas.
Contra Begoña Gómez mantuvo una acusación por tráfico de influencias y por dos formas de malversación.
Contra Cristina Álvarez mantuvo la acusación por su posible participación en la malversación relacionada con el programa informático.
La acusación pidió para Gómez penas que, sumadas en su planteamiento principal, alcanzan los trece años de prisión, además de multas e inhabilitaciones. Para Cristina Álvarez pidió seis años.
La Fiscalía no se sumó.
Pidió el archivo.
Las defensas también pidieron el archivo.
La acusación popular pidió juicio.
Y el juez decidió abrirlo.
LO DICE EL PROPIO AUTO
Hay una frase del auto que explica la situación mejor que muchas páginas de comentario.
Peinado señala que, como consecuencia de la petición de apertura del juicio formulada por la acusación popular, procede examinar los hechos que pueden ser delito dentro de los límites fijados por la Audiencia Provincial.
Dicho en castellano corriente:
La acusación popular pidió que el asunto no terminara en un cajón y que llegara a juicio.
Eso es lo que ha ocurrido.
QUÉ SE JUZGARÁ
El juicio girará alrededor de tres grandes asuntos.
El primero es el tráfico de influencias.
El auto recuerda que la Audiencia Provincial ya había apreciado indicios que justificaban investigar si Begoña Gómez utilizó su cercanía al presidente del Gobierno para favorecer su carrera profesional y conseguir apoyos para sus proyectos.
Peinado también recoge que, después de que Pedro Sánchez llegara a la Presidencia del Gobierno en junio de 2018, cambió la trayectoria profesional de Begoña Gómez. El auto señala que dejó su trabajo en Inmark y, pocos meses después, pasó a dirigir el IE Africa Center. Más tarde impulsó actividades ligadas a la Universidad Complutense y a la Cátedra de Transformación Social Competitiva.
Eso, por sí solo, no decide el juicio.
Pero forma parte del conjunto de indicios que el juez considera necesario someter a examen.
LA ASISTENTE PAGADA POR PRESIDENCIA
El segundo asunto es el uso de Cristina Álvarez, contratada y pagada por la Presidencia del Gobierno.
El auto describe una actividad continuada de Álvarez en asuntos relacionados con la carrera profesional y académica de Begoña Gómez.
No habla de un favor aislado.
Habla de actos, reuniones, correos, convenios, patrocinadores y gestiones relacionadas con la Cátedra.
El propio documento recoge que la Policía Judicial localizó 121 correos electrónicos distintos relacionados con la actividad de la Cátedra, sus convenios y otros asuntos vinculados a Gómez y la Universidad Complutense.
El juez sostiene que la intervención de Álvarez fue constante y que excedió la simple organización de una agenda.
Eso deberá probarse en juicio.
EL PROGRAMA INFORMÁTICO
El tercer gran asunto es el programa informático desarrollado para la Cátedra.
La Universidad Complutense se presenta en el procedimiento como perjudicada y reclama 113.509,32 euros: 108.765,79 euros gastados en contratos y 4.743,53 euros correspondientes al trabajo de personal de la propia Universidad.
Además, pide recuperar la propiedad y el pleno control del programa, los dominios, las claves, el código y los derechos ligados a él.
El auto recoge también reuniones de Begoña Gómez con responsables de grandes empresas, entre ellas Indra y Telefónica, para conseguir ayuda económica o técnica destinada al proyecto.
Peinado considera que todo ese conjunto merece ser examinado en un juicio.
LO QUE DICEN LAS DEFENSAS
La defensa de Begoña Gómez niega las acusaciones.
Sostiene que su relación con la Universidad Complutense comenzó antes de que Pedro Sánchez fuera presidente; que la creación de la Cátedra fue legal; que no presionó a responsables universitarios; que no obtuvo un beneficio indebido; que el programa informático siempre estuvo destinado a la Universidad y que Cristina Álvarez se limitó a cumplir su trabajo.
La defensa de Cristina Álvarez sostiene igualmente que su participación fue limitada y que no intervino en una apropiación del programa informático.
Eso será discutido ante el tribunal.
Ahí tendrá cada parte que demostrar lo que sostiene.
LA IMPORTANCIA DE LA ACUSACIÓN POPULAR
La causa permite comprobar, con un ejemplo muy concreto, para qué sirve la acusación popular.
La Fiscalía puede pensar que no hay delito.
La acusación popular puede pensar lo contrario.
Y será un tribunal quien decida.
Aquí no estamos ante una discusión teórica.
Ha ocurrido.
La Fiscalía pidió archivar.
La acusación popular pidió seguir.
El juez ha decidido abrir juicio.
Sin la acción popular, este proceso habría tenido una historia muy distinta.
Y DE NUEVO, MANOS LIMPIAS.
Después de miles de folios, decenas de declaraciones y más de dos años de recursos y diligencias, es fácil que el origen se pierda.
No debería.
El origen fue éste:
Manos Limpias presentó una denuncia.
El Juez Peinado decidió investigar.
La Fiscalía trató de cerrar la investigación.
La causa siguió adelante.
Entraron otras acusaciones.
La Audiencia Provincial acortó el procedimiento.
La acusación popular volvió a pedir juicio.
La Fiscalía volvió a pedir el archivo.
Y ahora el juez abre juicio oral.
Por eso la historia puede resumirse de manera muy sencilla:
Los periodistas encontraron los datos. Manos Limpias los llevó al juzgado. La Fiscalía quiso cerrar el caso. La acusación popular siguió adelante. Y ahora habrá juicio.
No hace falta embrollarlo más.
MANOS LIMPIAS LEVANTÓ LA LIEBRE
Esta es, probablemente, la parte más importante para comprender el camino recorrido.
Manos Limpias no llegó cuando todo estaba hecho.
Manos Limpias inició el camino judicial.
Después actuaron muchas otras personas y organizaciones.
Después la causa cambió.
Después los tribunales superiores quitaron unas cosas y mantuvieron otras.
Pero la primera denuncia tuvo un autor.
Y ese autor fue Manos Limpias.
El 9 de abril de 2024 llevó el asunto al juzgado.
El 16 de abril Peinado abrió la investigación.
El 21 de septiembre de 2026 ha abierto juicio oral.
Entre una fecha y otra han pasado casi dos años y medio.
Y el hilo que las une sigue siendo perfectamente visible:
Manos Limpias levantó la liebre.
Ahora tendrán que hablar las pruebas…
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https://voziberica.com/manos-limpias-levanto-la-liebre-y-fue-la-que-forzo-que-se-investigara-a-la-esposa-de-pedro-sanchez/
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